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Inestabilidad en el empleo: Consecuencias a nivel psicológico y social
Inestabilidad en el empleo: Consecuencias a nivel psicológico y social
TRABAJO Y SALUD

Inestabilidad en el empleo: Consecuencias a nivel psicológico y social

El temor a perder el empleo es uno de los fenómenos más comunes entre la población actual, y se vincula con efectos psicológicos devastadores.

Jose Antonio Llosa

Las relaciones laborales actuales y su relación con la salud se debe analizar en términos de precariedad laboral. El fruto de la globalización respecto al empleo ha tenido como principal conclusión la inestabilidad. En la mayoría de países, una variedad cada vez mayor de modalidades contractuales, más complejas e inciertas dan lugar a trayectorias laborales que debemos denominar erráticas, y que concluyen en trayectorias vitales erráticas también. Es decir, sin un rumbo fijo. De esta forma, si la psicología del trabajo centró durante buena parte del siglo XX su estudio en el fenómeno del desempleo y sus efectos, hoy el abanico de intereses es mucho mayor, y gira, en términos generales, sobre la precariedad laboral y sus correspondientes efectos.

Con el ánimo de sentar una bases de análisis, tendríamos que asumir que la diferencia entre el tipo de trabajo propio del estado del bienestar y el tipo de trabajo que se viene desarrollando en la última década, radica en la estabilidad. El desempleo, en los años 80', se asumía como una situación terriblemente rupturista con el hecho de estar empleado, justamente porque el empleo tendía a ser muy estable. Tendía a ofrecer buenas condiciones, y posibilitar planes vitales a raíz de unos ingresos que, pese a bajos en muchos casos, ofrecían seguridad. En un contexto de trabajo precario la estabilidad da paso a la volatilidad, y la línea entre el empleo y el desempleo se desdibuja por dos motivos: en primer lugar, porque el empleo ya no guarda esas condiciones de seguridad tan beneficiosas que ofrecía anteriormente; en segundo lugar, porque el tipo de trabajo temporal e inestable implica que la vida laboral de las personas se fragüe en un zigzagueo constante entre el paro y el empleo precario. Especialmente acusado en jóvenes.

El mundo laboral cada vez es más precario, provocando malestar en las personasEl mundo laboral cada vez es más precario, provocando malestar en las personas

Los efectos del trabajo en el bienestar

Todo este contexto, que hemos explicado de manera muy gruesa sabedores de que los lectores son plenamente conscientes, lo que genera es una relación psicológica claramente diferente con el mundo del trabajo remunerado. Por ello, desde el estudio psicológico de los efectos del trabajo se necesita acudir a nueva terminología, que nos permita abordar el análisis del trabajo desde diferentes ópticas. Fruto de este empeño, a mediados de los años ochenta comienza el estudio de la incertidumbre laboral. Un fenómeno focalizado en analizar el temor que la persona siente a perder su puesto de trabajo. Una inseguridad experimentada respecto al futuro del empleo, que sabemos que supone problemáticas muy profundas para las personas que la padecen.

Como mínimo, un empleado dedica un tercio de su día a día a su empleo. En muchas ocasiones más. A esto habría que sumar el tiempo que destina a desplazarse hasta su puesto de trabajo remunerado, y también los procesos de formación que en muchas ocasiones salen de su jornada. Sus ingresos provienen de su trabajo remunerado también. Así, el empleo no sólo es una de las partes más importantes en la vida de las personas, sino también la más condicionante de todas ellas. La relación, por tanto, entre el empleo y el bienestar es directa e indisoluble. No es posible establecer una barrera entre las condiciones del trabajo remunerado y el resto de aspectos de la vida, porque son elementos íntimamente relacionados.

¿Qué nos dice el análisis de la incertidumbre laboral?

En primer lugar, el último análisis global que se ha tratado de hacer en Europa dicta que hasta un 25% de los empleados europeos temen perder su empleo actual. Estos datos tienen unos cuatro o cinco años de antigüedad. Posiblemente, si el análisis se repitiese hoy día, y se realiza con metodologías más depuradas, la percepción de inestabilidad entre los empleados sería aún mayor.

La inestabilidad laboral y el miedo a perder el empleo afecta directamente a nuestra salud mentalLa inestabilidad laboral y el miedo a perder el empleo afecta directamente a nuestra salud mental

Sin embargo, el grueso de la investigación sobre esta percepción de precariedad ha girado en torno a los efectos de la misma. La inestabilidad del trabajo es fundamentalmente nociva para el bienestar de los trabajadores. Se ha podido comprobar que se relaciona con un deterioro, no sólo de la salud mental, sino también de la salud física.

Así, la inestabilidad en el empleo se ha podido vincular a la aparición de depresión entre trabajadores asalariados. También, que aquellas personas que experimentan depresión, a través de situaciones laborales adversas ven que su proceso depresivo se tiende a alargar todavía más. De igual modo, el temor a perder el empleo se ha vinculado con problemáticas relacionadas con la ansiedad. En general, acudimos a un deterioro general de satisfacción con la vida, lo que impacta, necesariamente, en un deterioro de nuestras relaciones sociales y familiares fuera del trabajo. Esto retoma la idea de que lo laboral está íntimamente relacionado con el resto de facetas de la vida de las personas, con lo que la continuidad es necesaria. De hecho, también sabemos que contar con una red social rica, tanto dentro del trabajo como fuera del mismo, es un freno para los efectos derivados de las problemáticas de empleo. De esta forma, participar en iniciativas sociales, vecinales, deportivas... son herramientas de seguridad para el bienestar que no se valoran lo suficiente. Respecto a la salud física, el temor a la pérdida de empleo tiene efectos similares a los del estrés, íntimamente relacionado con problemas coronarios.

Lo individual y lo colectivo

Sin embargo, la conclusión de este artículo necesita ser desalentadora, ya que no hay una receta de pautas individuales para evitar la inestabilidad. La solución a la incertidumbre laboral pasa por reformas políticas e institucionales que favorezcan empleos de calidad, y entornos laborales más estables. De esta forma, se debe concluir que no se trata de una problemática individual, sino de un asunto que necesita intervención colectiva en términos políticos. La psicología, lo que puede hacer y está haciendo es establecer un diagnóstico, que, como se observa, arroja conclusiones devastadoras.

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