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6 efectos negativos de las redes sociales en las personas y su salud mental
6 efectos negativos de las redes sociales en las personas y su salud mental
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6 efectos negativos de las redes sociales en las personas y su salud mental

Las redes sociales tienen muchos efectos positivos, pero la forma en que nos comportamos en ellas generan todos estos efectos dañinos.

Sara Menéndez

Las redes sociales son, actualmente, las grandes protagonistas de todo lo que ocurre en el mundo. Un tema es más relevante cuanto más se comenta en Twitter, cada programa de televisión te propone comentarlo mediante un hashtag, las publicaciones en Instagram de personalidades célebres son noticia, e incluso los gobiernos hacen declaraciones oficiales por redes sociales. Además, tienen sus puntos positivos: nos permiten comunicarnos con personas que no podemos ver a diario, retomamos contactos perdidos, conocemos gente nueva con intereses en común, y además nos animan a expresar nuestra creatividad.

Sin embargo, no son pocas las personas que deciden prescindir de redes sociales. Gente que, cansada de enfadarse con su familia y amigos, decide cerrar su cuenta de Facebook, o decide hacer lo mismo en Twitter porque sólo encuentran insultos. Esto es porque nuestro comportamiento con respecto a las redes sociales encierra bastantes puntos negativos. La plataformas están ahí, y no son malas per se. Pero las personas las convertimos en espacios bastante negativos, y esto afecta a nuestras emociones e incluso a nuestra salud mental en general. Estos son algunos de los efectos más negativos que las redes sociales tienen en nuestra vida.

En redes sociales intentamos compararnos con los demás y genera frustraciónEn redes sociales intentamos compararnos con los demás y genera frustración

1. Están llenas de mensajes hostiles que nos afectan

Esta idea es bien sabida por todo el mundo. Es normal que haya ideas que a las personas nos molesten e irriten, y pensemos que no tenemos otra vía para expresarlo que las redes sociales. Como un gran porcentaje de la población de tu país tiene Twitter, lanzamos nuestros mensajes de irritación porque parece que así, sabiendo que una situación social, política o el comportamiento de otras personas resulta molesto, podemos hacer que cambie. Pero no es así, y la consecuencia es que haya otras personas que piensen diferente a nosotros, y por esa misma frustración, se pongan a discutirlo, entrando en un bucle de ataque mutuo.

En redes como Twitter, nos amparamos en el anonimato para emitir mensajes y conductas que cara a cara no nos atreveríamos. Tendríamos que pensar, ¿por qué en ese caso no lo haríamos? ¿Temeríamos ofender o dañar a la otra persona? ¿Simplemente nos da vergüenza traspasar la barrera de hablar con un desconocido? ¿Tendríamos miedo de que nos trataran mal o nos agredieran? ¿Qué sentirías si te dijeran a ti lo mismo? Nos daríamos cuenta de que las personas no nos vamos insultando por la calle por una razón, y que en redes sociales tampoco es "lógico" hacerlo.

El efecto que tiene ese ambiente de hostilidad es que nos genera mal humor, irritabilidad, y podría hacer que transmitiéramos estos sentimientos a las personas de nuestro alrededor.

2. Nos compararnos con los demás y nos frustramos

Nuestras vacaciones soñadas, una cena en un buen restaurante, una fiesta en un club nocturno donde lo estamos pasando bien, nuestra querida familia, las nuevas prendas que nos hemos comprado, el cambio de look que nos hemos hecho... Está claro que nos gusta mostrar el lado más "vendible" de nuestra vida, lo que nos hace estar orgullosos, pero siempre de cara a lo que pensarán los demás. Esto hace que nuestros amigos o seguidores tiendan a pensar que las demás personas tienen unas vidas mejores que las suyas. Siempre hay que tener en cuenta: ¿y qué considero yo tener una vida mejor? Pero no podemos olvidar que vivimos en una sociedad consumista, donde somos lo que compramos, vemos, leemos, vestimos y comemos, así que es fácil caer en la idea de que si no tenemos tanto como la otra persona, o no vivimos tantas experiencias, en verdad estamos fracasando de alguna manera.

Esto genera sensación de aislamiento, fracaso y frustración, y de manera más grave, puede llevar a estados depresivos, como han determinado algunos estudios. No tenemos bastantes amigos, no salimos bastante, no tenemos ropa de moda, no viajamos, no tenemos una familia ideal, no tenemos un buen trabajo... ¿No es casualidad que nos pase a todos y todas?

A veces no podemos evitar mirar una notififaciónA veces no podemos evitar mirar una notififación

3. Refuerzan los mitos en torno a la imagen corporal

La filosofía del body positive está muy extendida, y es gracias a las redes sociales que el mensaje llega más lejos y más rápido. Pero no es el único mensaje que se transmite, pues a la vez las personas famosas cuya estética es muy importante en su carrera, tienen más oportunidades de promocionar su imagen. El cuerpo ideal, el peso ideal, el pelo ideal, la piel ideal, la ropa ideal, la cara ideal... Esto no ha desaparecido, sino que ha encontrado un escenario mayor para enviarnos esos mensajes de que nuestro cuerpo, sea como sea, nunca llegará a acercarse a la perfección. Es un escaparate de la culpabilidad, porque además de no ser una persona "guapa" o "con un cuerpo delgado" o "un cuerpo musculoso", no estamos haciendo "lo suficiente" (comer ciertos alimentos, ir al gimnasio, no comprar ciertos productos) para arreglarlo.

A lo que lleva este fenómeno es a tener un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimenticios, conductas autolesivas, ansiedad y depresión.

4. Nos distraen del mundo real

Podemos estar cansados y cansadas de escuchar eso de "deja el móvil de una vez", "no me estás escuchando", o "en la mesa no saques el móvil". Pero es verdad que las redes sociales y las plataformas de chat no están hechas para la inmediatez. Por estar hablando con un amigo, estar haciendo fotos a lo que estamos comiendo, contestando a un tweet, o grabar un stories, nos estamos perdiendo la importancia del contacto cara a cara.

Además de esto, tendemos a difuminar la relevancia de las diferentes relaciones sociales, poniendo mayor énfasis quizá en personas que no son tan cercanas, y restando atención de quien nos necesita. No es extraño que provoque discusiones entre nosotros.

5. Generan conductas compulsivas

Por participar de manera activa en las redes sociales no tenemos por qué desarrollar un Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Sin embargo, sí que tendemos a normalizar comportamientos parecidos, y si no aprendemos a controlarlos tenemos un mayor riesgo a que empiecen a dominarnos. Con las redes sociales, podemos caer en la necesidad de la inmediatez: responder ya, compartir esto ya, que me respondan ya, etc. ¿Alguna vez has visto notificaciones y no te has resistido a ver qué era? ¿10 notificaciones en Twitter? ¿Qué podrá ser? ¿Quién me ha dado me gusta a mi última foto de Instagram? ¿Alguien me habla por Messenger? Voy a mirarlas todas y así queda el móvil limpio de avisos.

Esto estaría ligado al punto anterior, nos hace quitar la atención del momento actual, en el trabajo, estando con un familiar, tomando un café con un amigo, etc. Es útil aprender a posponer la comprobación de las notificaciones, nos entrena en el autocontrol y nos enseña a dominar nosotros la situación.

Las redes sociales nos ponen de mal humor y no tenemos problema en agredir a otras personasLas redes sociales nos ponen de mal humor y no tenemos problema en agredir a otras personas

6. Son utilizadas como medios de acoso: ciberbullying

Este es uno de los efectos más directamente dañinos de las redes sociales. Al igual que son un nuevo y más extendido escenario de fomentar un modelo corporal o estético concreto, también son una nueva fuente de daño para las personas acosadoras. El punto de mayor gravedad se encuentra en la adolescencia y el ciberbullying, y es que los compañeros de clase o del barrio pueden usar esta vía para insultar, amenazar o humillar a las víctimas de bullying. Además, sus mensajes se pueden extender por todo el centro educativo, e incluso más allá, y entre niños y adolescentes genera graves daños en la autoestima y autoconcepto, aumentando el miedo de los niños a ser humillados o agredidos, genera ansiedad, aislamiento, depresión, ideaciones suicidas, así como dificultades para entablar relaciones sociales ahora y en el futuro.

Entre los adultos también se genera acoso en las redes. Los mensajes de hostilidad que veíamos en el punto 1 a veces se convierten en ataques en masa a una sola persona, generalmente pública. Olvidamos que al ser una cuenta de Twitter o Instagram, y como es una persona conocida, los efectos del acoso son exactamente igual que si nos lo hicieran a nosotros. No debemos olvidar que los personajes públicos "no nos pertenecen" en alguna manera, no tenemos derecho a decirles nada personal, y no "se lo han buscado" por su posición social. Los efectos también pasan por el aislamiento social, así como ansiedad, depresión o ideación de suicidio.

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