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Rabietas infantiles: cómo gestionarlas
Rabietas infantiles: cómo gestionarlas
TRUCOS Y CONSEJOS

Rabietas infantiles: cómo gestionarlas

Las rabietas de los niños son muy difíciles de parar, y muchas veces los padres se desesperan sin saber qué hacer con el comportamiento de sus hijos.

Lara Fernández Díaz

Lo más probable es que hoy en día ningún padre o madre pueda decir que no ha pasado por rabietas o arrebatos de sus hijos, siendo estas de lo más infantiles. Estas suelen producirse cuando los pequeños anhelan algo y, al no tenerlo, lloran, gritan, patalean y montan el espectáculo con el fin de que se les de lo que reclaman. Es importante que los padres sepan que esta situación se les podrá presentar en cualquier momento, y pocas son las cosas que podrán hacer para evitar la aparición de estas rabietas. No obstante, sí son muchos los consejos o claves que se pueden tener en cuenta para gestionar este tipo de situaciones de la mejor manera posible, consiguiendo que los pequeños saquen la mejor de las lecciones gracias a la manera de tratar estos arrebatos que tienen por sus padres. Por lo tanto, algunos de estos consejos o claves a seguir son:

Las rabietas de los niños son uno de los conflictos más habituales entre padres e hijosLas rabietas de los niños son uno de los conflictos más habituales entre padres e hijos
  1. Prevenir la rabieta: Como se acaba de comentar, es casi imposible evitar todas las rabietas que puedan tener los hijos. No obstante, los padres cuentan con una gran ventaja, y es el hecho de que conocen a sus niños a la perfección. Por lo tanto, esto es algo que pueden utilizar para conseguir prevenir ciertos arrebatos.
  2. Darles espacio: No solo en el día a día, sino también durante los arrebatos de los niños será bueno darles distancia o espacio y no agobiarles ni crear más tensión de la que ya pueda existir. En ocasiones, y sobre todo en personas con fuerte carácter o impulso, es bueno hablar o reflexionar las cosas en frío y cuando la situación está algo más calmada.
  3. Reflexionar sobre las decisiones: Los padres deben de reflexionar a veces sobre cómo están gestionando la relación con sus hijos, ya que estos, en ocasiones, puede que sean el motivo de que los niños tengan rabietas infantiles constantemente. La constante negativa por parte de los padres o el ceder ante todos los deseos de los niños, son algo sobre lo que deberían de reflexionar los padres.
  4. Eliminar el estrés: Los padres deben contar con una vía de escape o de desconexión para conseguir eliminar todo ese estrés acumulado durante el día a día y evitar pagar con los hijos, en ciertas situaciones, su cansancio.
  5. Calmar a los hijos: Además de que los padres deban mantener la calma, también tienen que buscar tranquilizar a los pequeños ante estas situaciones en las cuales se suelen alterar de manera exagerada.
  6. Buscar el diálogo: Ante las rabietas, el diálogo es lo más necesario. Es importante que los niños entiendan que no pueden conseguir las cosas con ese tipo de actitudes.
  7. Relativizar: No hay que dramatizar acerca de las rabietas de los niños. Es decir, se recomienda darles la importancia que tienen, pues se trata de arrebatos que no tienen mayor trascendencia pasado un corto período de tiempo.
No hay que ceder ante las exigencias de los pequeños, pues acabarán acostumbrándoseNo hay que ceder ante las exigencias de los pequeños, pues acabarán acostumbrándose

¿Cómo no actuar ante estas rabietas?

Además de existir ciertos consejos sobre cómo gestionar una rabieta infantil, también se pueden mencionar algunas pautas a no seguir en caso de producirse este tipo de situaciones. Algunas de ellas son:

Ceder ante los deseos de los niños

Muchas veces, los pequeños buscan la atención de los mayores o conseguir lo que desean a través de los arrebatos. En este caso es fundamental hacerles entender que, por tener estas rabietas o actitudes infantiles, no van a conseguir aquello que anhelan y que, por lo tanto, son otras las vías o los caminos que existen para que se cumpla aquello que desean, siempre y cuando esto sea algo considerado como lógico y posible por sus padres. En definitiva, lo importante es no ceder, ya que de ser así los niños sabrán que con patalear conseguirán todo lo que desean y no le darán ningún valor al hecho de luchar, trabajar o esforzarse por lo que realmente quieren.

Para calmar a un niño, no es buena idea perder los nervios, pues tendrá el efecto contrarioPara calmar a un niño, no es buena idea perder los nervios, pues tendrá el efecto contrario

Perder los nervios

Es fundamental trabajar en este aspecto para no ceder ante las rabietas infantiles de los niños. Dicho de otro modo, se trata de intentar mantener la calma ante sus reacciones desmedidas y sus súplicas con el fin de no alterarse y que estos vean que están en camino de conseguir su objetivo. Por lo tanto, se recomienda practicar la ignorancia o lo que es lo mismo, hacer como si no estuviera pasando nada. Esto enfadará mucho más a los pequeños, y aunque puede que la rabieta vaya en aumento, finalmente se cansarán y se darán cuenta de que esa no es la manera para captar la atención de sus padres.

Gritarles o pegarles

En ocasiones, las reacciones infantiles de los niños sacan tan de quicio a sus padres que les llevan hasta el extremo de elevarles la voz e incluso, llegar a pegarles alguna que otra cachetada. Esto es realmente algo innecesario y que, por lo tanto, se recomienda evitar en todo momento, ya que no se conseguirá nada más que llevarse un mal trago y que el niño también lo pase mal e incluso se revele aún más.

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