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El tratamiento de la ansiedad sin fárcamos
El tratamiento de la ansiedad sin fárcamos
ANSIOLÍTICOS

El tratamiento de la ansiedad sin fárcamos

Los ansiolíticos son la vía más rápida para enfrentarnos a la ansiedad, pero necesitamos hacer terapia conductual para aprender a enfrentarnos a ella sin fármacos.

María Isabel Baena González

Si hay un trastorno mental que, a día de hoy, está considerablemente extendido, es la ansiedad. Debido a la sociedad en la que vivimos, tan estresante y agitada, y debido a las condiciones laborales que se dan en la actualidad, no es de extrañar que cada vez más personas padezcan ansiedad. Por desgracia, es algo que se está extendiendo al ámbito académico; el alumnado que achaca tener problemas de ansiedad derivados del sistema educativo aumenta diariamente.

La solución que algunos especialistas, sobre todo psiquiatras (puesto que son los especialistas de la atención mental que se encargan de los aspectos más químicos), dan a la ansiedad suele ser un tratamiento médico. Es decir, ansiolíticos. Y si bien es cierto que estos ansiolíticos pueden llegar a ser recomendables en muchos casos, hay otros en los que es mejor tratar de prescindir de ellos para así evitar sus posibles efectos secundarios.

Las ansiolíticos ayudan a paliar los síntomas físicos de la ansiedad, pero no la tratanLas ansiolíticos ayudan a paliar los síntomas físicos de la ansiedad, pero no la tratan

Los ansiolíticos tienen dos problemas asociados fundamentales. El primero de ellos es que pueden llegar a generar adicción si se usan a largo plazo y, además, pueden dejar de funcionar de forma efectiva en el organismo. Y el segundo de ellos (el que más preocupa a muchos profesionales) es que puede acabar tapando los verdaderos orígenes de la ansiedad, enmascarándolos y haciendo que pasen desapercibidos. Si el paciente asocia con los ansiolíticos el fin de todos sus problemas, podrá creer que con eso es suficiente, cuando nada más lejos de la verdad; para tratar la ansiedad hay que seguir una terapia psicológica con un profesional. El uso de los ansiolíticos debería restringirse a cuando realmente sea necesario, y siempre recetado por un psiquiatra.

Es fundamental identificar las causas

El mejor tratamiento para la ansiedad siempre será acudir a terapia con un psicólogo y, de esta forma, identificar cuáles son las causas reales del trastorno. Si te han diagnosticado con ansiedad, ya sea con ataques de ansiedad o con ansiedad generalizada, siempre debe haber un motivo, un desencadenante. Si no se conoce el desencadenante, es imposible que se pueda eliminar esta ansiedad; ni siquiera podrá tratarse de forma adecuada.

Conocer el desencadenante de la ansiedad no es algo sencillo, y puede llevar mucho tiempo de terapia, incluso años. Mas una vez que se haya descubierto, y una vez que se haya seguido el proceso completo, será mucho más sencillo evitar que el trastorno vuelva a aparecer.

Lo que se suele recomendar a la hora de tratar la ansiedad es la terapia cognitivo-conductual. Esta terapia se enfoca en hacer que el paciente comprenda sus pensamientos, todo aquello que le rodea, y que sea capaz de enfocarlo de la mejor forma posible. Si una persona tiene ataques de ansiedad cada vez que tiene que enfrentarse a una situación pública, por ejemplo, debe comprender de dónde proviene esta ansiedad y cómo podría solucionarse. Se considera que la terapia cognitivo-conductual es el mejor tratamiento posible.

Las técnicas de relajación nos ayudan a afrontar la ansiedadLas técnicas de relajación nos ayudan a afrontar la ansiedad

Hay psicólogos que suelen probar también con la terapia de exposición, mas esta siempre debe ser tratada con cuidado. Porque implica exponer a la persona a aquellas cosas que le hacen sentir ansioso para que vea que no pasa nada, que todos sus temores son mucho más grandes de lo que realmente pasará en ese momento.

Técnicas de relajación: una buena ayuda

Sin olvidar que la terapia es fundamental, y que sin ella no habrá recuperación posible, también es importante saber que hay técnicas de relajación que pueden servir como una especie de remedio natural para hacer que la ansiedad vaya a menos. Las más funcionales son la respiración controlada, la visualización y la relajación muscular progresiva. Todas ellas tienen en común que la persona se verá obligada a centrarse en aspectos internos, y tendrán que dejar de pensar en absolutamente todos sus problemas y todo lo que le provoque ansiedad. Les enseña a controlar la reacción física de la ansiedad para que, cuando aparezca, sepamos pararla y nos ayude a enfrentar las situaciones adversas con más fuerza.

No obstante, estas técnicas no son un tratamiento en sí mismo, sino que son una especie de técnica dentro de la terapia. Para tratar realmente la ansiedad es muy importante acudir a un psiquiatra o a un psicólogo.

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