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Procrastinar: ¿un descanso sano o una irresponsabilidad?
Procrastinar: ¿un descanso sano o una irresponsabilidad?
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Procrastinar: ¿un descanso sano o una irresponsabilidad?

Al dejar las tareas para más adelante o el perder el tiempo cuando tenemos que empezar a hacer algo que no nos gusta se conoce como procrastinar.

María Isabel Baena González

Procrastinar. Algo que todos hemos hecho pero que, en ocasiones, ni siquiera sabemos asociar con este término. Procrastinar es un término que proviene del latín, y que implica dejar las tareas que se tenían en ese momento para más adelante, ir postergándolas, atrasándolas todo lo posible, tomando un descanso que, en ocasiones, es más perjudicial que beneficioso. Si bien es cierto que todos necesitamos un descanso tras realizar alguna actividad, ya sea laboral o esté relacionada directamente con los estudios, procrastinar no es exactamente descansar. Sí, durante ese tiempo se descansa, pero no porque se haya planificado, sino porque la persona se ve incapaz de continuar con las tareas por un motivo u otro.

El término procrastinar comenzó a hacerse conocido hace relativamente poco, y en 2016 se convirtió incluso en uno de los términos más buscados en la RAE. Para una persona que trabaja de forma autónoma, la procrastinación puede ser un perjuicio grave, así como para un estudiante que no sepa planificar sus horas de estudio. Atrasar las tareas constantemente hace que acabes por no realizarlas, y cuando de ello depende tu sueldo, o tus calificaciones, puede acabar afectándote gravemente. Por otro lado, un descanso de vez en cuando nunca viene mal a nadie. Es justo aquí cuando se abre el debate: ¿es procrastinar algo negativo, o un descanso que nos merecemos?

Procrastinar tiene sus puntos positivos

Se ha demostrado que procrastinar puede acabar siendo positivo para el individuo. Dejar por un momento a un lado todas sus tareas y dedicarse a algo que nada tiene que ver con el trabajo o con el estudio puede favorecer que, tras ese descanso, todo se retome con muchas más ganas. Cuando además hablamos de tareas que implican directamente la creatividad, despejarse y echar un vistazo en Pinterest (por ejemplo) puede hacer que esa labor acabe teniendo más calidad a largo plazo.

Es mejor tomar descansos planificados que estar constamente aplazando la tareaEs mejor tomar descansos planificados que estar constamente aplazando la tarea

La procrastinación no es un descanso planificado, sí, pero no todo en los seres humanos puede estar siempre planificado. A veces se dan unas circunstancias determinadas que nos permiten trabajar ocho horas seguidas, y otras veces necesitamos desconectar cada hora o dos horas para poder concentrarnos en condiciones; depende mucho de en qué contexto nos encontremos, de si hemos descansado lo suficiente o incluso de si la tarea nos atrae más o menos. El problema de procrastinar es dejar que este descanso se alargue sin sentido ninguno, y acabemos perdiendo absolutamente todo el tiempo que teníamos.

En ocasiones, el procrastinar viene más dado por una falta de organización, y es porque nos empeñamos en gestionar nuestro tiempo, cuando lo que deberíamos gestionar es nuestra energía. Como hemos explicado, no todos los días se tienen las mismas ganas de levantarse de la cama y, por lo tanto, no todos los días se puede estudiar lo mismo. Debemos aprender a gestionar nuestra energía, y olvidarnos de las horas que tienen los días.

El problema es cuando el descanso se alarga sin más

Lo negativo de procrastinar es dejar que el tiempo pase sin hacer nada; no cinco o diez minutos, si no absolutamente todo el tiempo que se tenía pensado dedicar a una actividad. No por la pérdida en sí de productividad, sino por lo que esta puede indicar; puede significar que la persona tiene algún tipo de ansiedad, o que hay algo que no le permite realizar ese trabajo a nivel psicológico.

La procrastinación puede tomarse como una especie de descanso merecido, siempre y cuando la persona sea consciente de que no debe alargarse más de lo necesario. Ese pequeño tiempo, de dos o cinco minutos, debe ser un impulso para continuar lo que se estaba haciendo con más fuerza aún. Aunque aún no se ha hablado de procrastinar como un problema grave, o que afecte a la estabilidad mental de la gente, hay indicios de que el postergar durante demasiado tiempo una labor puede ser síntoma de que algo está yendo mal. Con lo cual, lo mejor es evitarlo aprendiendo a gestionar la energía de la mejor forma adecuada.

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