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6 consejos para aprender a tolerar la frustración
6 consejos para aprender a tolerar la frustración
METAS FRUSTRADAS

6 consejos para aprender a tolerar la frustración

La frustración es un sentimiento que puede hacer que dejemos de intentar lograr nuestros objetivos además de hacernos reaccionar mal con los demás, por eso es muy importante aprender a tolerarlo.

Andrea Fernández Rodríguez

Se dice mucho que hay que debemos perseguir nuestros sueños e ilusiones pero, en la mayoría de ocasiones, olvidan las dificultades que aparecen en el camino a ello o cuando estos no se dan.

Un sentimiento común que nace al enfrentarnos a algún acontecimiento que no podemos controlar y, por tanto, no va como nosotros quisiéramos es la frustración.

La frustración como muchos sentimiento no es universal. Cada uno la vivimos de una forma diferente. Puede ir acompañada de tristeza o bien de rabia e ira, incluso muchas veces dolor. Cuando se prolonga a lo largo del tiempo podemos sentirnos inútiles, inferiores, impotentes, faltos de motivación, fracasados...

En común que nuestro entorno responda a lo que nos ocurre e intente animarnos o incluso nos aconsejen algún libro de autoayuda. Sin embargo, como suele ocurrir cuando tenemos algún problema emocional el primer cambio debe venir de nosotros mismos.

Aprender de los errores es un ejercicio interesante y positivoAprender de los errores es un ejercicio interesante y positivo

Aun en contra de las continuas campañas que te insisten en que sólo con querer algo ya lo puedes conseguir, te presentamos algunos consejos (más realistas) para aprender a vivir con la frustración. Desarrollar un nivel de tolerancia a esta aceptable es importante ya que inevitablemente aparecerá.

1. Reconoce tus límites

Nos gustaría pero no todo está a nuestro alcance. Ya sea por falta de recursos, de tiempo o de conocimiento. Todos tenemos nuestras limitaciones y es fundamental conocerlas. Reconocer y aceptar nuestras propias debilidades es toda una ventaja. Por un lado, podemos esforzarnos para superarlas y aprender de ellas y, por otro, en caso de que no lo podamos cambiar, si las aceptamos no nos provocarán frustración.

2. Acepta la realidad

Injusta, cruel, desilusionante... a nadie se le escapa que muchas veces lo es. Las cosas a menudo no salen como nos gustaría y nunca como las planeamos.

Una forma de aprender a manejar la frustración es centrarse en el aquí y ahora más que en darle vueltas al pasado (debemos aceptarlo como es porque no se puede cambiar) y al futuro (debemos aceptarlo como venga porque no podemos controlarlo todo).

3. Cuenta con tu círculo más cercano

Muchas veces estamos tan frustrados buscando una solución a cómo nos sentimos que nos olvidamos de que nuestro entorno más cercano puede ser la solución. Ya sea que necesitemos apoyo o alguien que nos ayude a reflexionar, muchas veces una conversación honesta y llena de cariño nos dispone a tomarnos la situación de otra manera. Además, si nos interesamos por su experiencia con la frustración, podemos aprender de ellos.

Márcate y planifica objetivos realistasMárcate y planifica objetivos realistas

4. Se flexible

En tu camino para alcanzar un nivel de tolerancia a la frustración aceptable, lo mejor es intentar ser flexible. Tanto con los objetivos, como con los tiempos... La realidad muy pocas veces se parece al ideal con el que nos enfrentamos a ella y ese choque suele provocarnos malestar. No te quedes ahí, acepta el malestar y date un tiempo para reflexionar antes de seguir adelante. Si nos dejamos llevar por el enfado que nos provoque un mal resultado quizá nos lleve a tomar decisiones equivocadas.

5. Plantéate expectativas realistas

Sobre todo cuando nos planteamos objetivos muy a largo plazo, que implican un alto grado de tolerancia a la frustración. Intenta marcar objetivos más pequeños y a corto o medio plazo que te motiven y te permitan superar la frustración en tu camino hacia aquello que buscas.

6. Aprende de los errores

En todo este camino hacia lo que nos proponemos, lo más probable es que fallemos. Algunas veces más y otras menos pero es lo común y, aunque, muchas veces, sobrepasa nuestro umbral de tolerancia a la frustración y nos lleva a un límite donde queremos abandonar nuestros objetivos, son muy útiles.

Los errores suman experiencia a muchos niveles. Desde enseñarnos a nivel de conocimiento cómo se hace algo hasta enseñarnos cómo somos.

Con la experiencia ante los errores conseguimos separar nuestra reacción emocional ante ellos de la respuesta que damos a continuación. Pudiendo ser esta más flexible, realista y adaptada.

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