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Cómo proponerte metas realistas para no frustrarte
Cómo proponerte metas realistas para no frustrarte
OBJETIVOS

Cómo proponerte metas realistas para no frustrarte

Hay muchos motivos por los que nos podemos poner metas demasiado grandes, lo cual lleva a frustrarnos, te ayudamos a organizar tus objetivos

María Isabel Baena González

Te lo habrán dicho una y mil veces: fijarte metas y objetivos en la vida es algo fundamental. Es necesario tener algún tipo de ambición, querer conseguir algo, para que sepas exactamente cómo dirigir tu vida. Porque no es lo mismo querer estar trabajando como docente dentro de cinco años, por ejemplo, que querer ser el mejor cirujano de tu país en diez. El camino que debes seguir para cada objetivo es totalmente diferente, y por eso es importante tener claro a donde se pretende llegar con el camino que se vaya a diseñar.

Mas lo que puede que no te hayan dicho es que esas metas y esos objetivos deben ser, sobre todo, realistas. Pongamos un ejemplo que los amantes de los gatos entenderán a la perfección. Los veterinarios y especialistas suelen recomendar que no se juegue con un gato a que persiga la luz de un láser; para ellos, esa luz se convierte en su presa, su objetivo. Mas por mucho que la persigan, jamás conseguirán atraparla porque estamos hablando de una luz, no de un objeto tangible. Lucharán, tratarán de alcanzarla, pero se les acabará escapando entre las manos; eso les provocará una gran frustración, podría llegar a estresarles y dañará su carácter. Es por eso que se suele recomendar que, de querer jugar de esta forma con un gato, se le acabe dando algún tipo de peluche, pelota u objeto que considere presa real. Para que sienta que es capaz de alcanzar sus objetivos, se sienta útil y, en cierto modo, potencie su autoestima.

No te pongas metas ajenas, sino busc tu caminoNo te pongas metas ajenas, sino busc tu camino

Con los seres humanos pasa exactamente lo mismo. Si nos fijamos metas u objetivos inalcanzables, lo único que obtendremos es frustración. Porque tendremos la sensación de que no trabajamos lo suficiente, o de que no nos esforzamos lo suficiente, ¡cuando nada más lejos de la realidad! Hay que aceptar que hay ciertas metas que están fuera de nuestro alcance, y no por nuestra responsabilidad, sino por cualquier tipo de agente externo. De otra forma, nuestra autoestima sufrirá tanto como la de ese gato que cree que ya no sirve para cazar.

Los objetivos son buenos, pero cuando son realistas

A la hora de poner metas, es fundamental que estas sean realistas. Esto no quita que puedan ser ambiciosas, ¡claro que pueden serlo! Pero siempre teniendo en cuenta nuestra realidad, nuestro contexto, porque dependemos precisamente de eso. Es imposible que aprendamos a hablar a la perfección un idioma que nos es desconocido en tan solo un mes, al igual que es imposible que, sin tener ningún tipo de facilidad para el canto, nos convirtamos en artistas musicales de la noche a la mañana.

Plantearnos este tipo de metas inalcanzables lo único que consigue es provocarnos una gran frustración, y dañar nuestra autoestima. Esto acabará repercutiendo en nuestro entusiasmo futuro a la hora de ponernos objetivos, y puede que pasemos de ponernos metas inalcanzables a dejarnos llevar sin tener ningún tipo de plan futuro.

Es por eso que hay que tener en cuenta los tiempos que se necesitan para hacer ciertas cosas y, sobre todo, el tiempo individual que cada uno necesita. Valora tus aptitudes, analiza qué se te da bien, en qué sobresales, y a raíz de todo esto, intenta plantearte unas metas viables. Por ejemplo: ¿eres bueno escribiendo? Ponte como meta escribir un libro, pero date de plazo dos o tres años, no un mes. La impaciencia no es buena amiga de ningún proyecto, pese a que pueda parecernos lo contrario. Evitar la frustración es tan sencillo como ser conscientes de la realidad que nos rodea, y del esfuerzo que supone cada actividad.

Qué tener en cuenta a la hora de establecer una meta

Los objetivos no solo deben ser realistas, sino que deben marcarse de una manera determinada para así garantizar que se podrán llevar a cabo. Las metas que la gente suele ponerse a principios de cada año suelen ser imposibles de cumplir, y es precisamente porque son irreales. Si nunca has hecho deporte, ¿cómo te planteas ir al gimnasio seis días a la semana, o salir a correr de lunes a viernes? Hay que empezar por el principio: hacer deporte dos o tres veces a la semana, ir buscando qué es lo que te motiva e ir potenciándolo poco a poco.

Empieza poco a poco, y con objetivos claros y sencillosEmpieza poco a poco, y con objetivos claros y sencillos

Hay algunas claves que pueden ayudar favorablemente a la hora de establecer unas metas que de verdad puedan cumplirse, con todos los beneficios que eso tiene para la autoestima de la persona que se las propone. Y son mucho más simples y sencillas de lo que puedas haber imaginado, ¡así que continúa leyendo!

De poco (o nada) sirve que cojas las metas de otra persona, ya sea de alguien famoso o de algún amigo tuyo. Porque si escoges metas ajenas, fracasarás seguro. Si te interesa un objetivo que algún conocido tuyo se ha planteado, por supuesto puedes hacerlo tuyo, pero siempre adaptándolo a tu realidad. Piensa en tu contexto, en lo que realmente deseas, en lo que quieres conseguir con el camino que te propones, y te será mucho más fácil. Además, es fundamental que la meta sea clara. Poner metas ambiguas, como "estudiar una carrera", no sirve de nada. ¿Qué carrera te gusta? ¿Por qué? ¡Así debes plantearte tus objetivos! Siempre concretos, con una finalidad clara.

No solo esto: si la meta no te motiva, o no te parece lo suficientemente importante, probablemente acabes abandonando. Está muy relacionado con el hecho de que debes ser tú el que la redacte y la elija de forma individual, porque solo así sabrás si realmente te motivará hasta que logres alcanzarla. Y, por último, debes ser capaz de medir la meta; debes ser capaz de ir viendo si la estás cumpliendo o si no, para que así consigas ir motivándote más poco a poco. Por ejemplo, de poco sirve decir "voy a hacer más deporte"; es mucho más práctico decir que vas a salir a correr o a andar tres días a la semana. Porque así podrás ir viendo si realmente cumples tus objetivos, si estás más cerca de tu meta. ¡Y ya verás cómo eso elimina la frustración y potencia tu autoestima!

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