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Jonathan Benito, la neurociencia y la salud mental: Cómo cambiar nuestros hábitos puede modelar nuestro cerebro
Jonathan Benito, la neurociencia y la salud mental: Cómo cambiar nuestros hábitos puede modelar nuestro cerebro
ENTREVISTA

Jonathan Benito, la neurociencia y la salud mental: Cómo cambiar nuestros hábitos puede modelar nuestro cerebro

Jonathan Benito, profesor e investigador de Neurociencia de la Universaidad Autónoma de Madrid, nos adentra en la neurociencia y la plasticidad cerebral a través de las emociones y los hábitos.

Brais Besteiro

La pandemia del Coronavirus ha puesto en relevancia otra de las pandemias que lleva décadas asolando el mundo y a la que nunca se le había dado importancia: La salud mental. Según un estudio publicado por la revista The Lancet, desde su inicio se han detectado un aumento de casos de depresión y ansiedad de un 28% y un 26% respectivamente en todo el mundo, que se traduce en 53 y 76 millones de casos más en cada una de ellas.

A lo largo de los años se han escrito muchos libros sobre autoayuda, algunos basados en conocimientos psicológicos y psiquiátricos, otros en cambio tenían unos fundamentos mucho más dudosos que hacían que se cuestionase este tipo de ayudas. En cambio, en las revistas médicas especializadas se encontraba una de las ramas que podrían explicar el funcionamiento del propio cerebro y cómo mejorar su salud mental y bienestar emocional gracias a un serie de nuevos hábitos o simplemente cambiando los que ya se tienen: La neurociencia.

Es ahora Jonathan Benito, profesor e investigador de Neurociencia dela Universidad Complutense de Madrid, el que quiere aproximar los conocimientos de esta ciencia a los curiosos y también a los más escépticos. Con 'Redefine Imposible: Tu cerebro es la herramienta', su autor pretende hacer llegar a sus lectores una serie de herramientas que él mismo ha aplicado y estudiado a lo largo de su vida para conseguir mejorar el funcionamiento del cerebro y, con esto, el bienestar de emocional y físico.

ENTREVISTA

BEKIA: Lo primero y quizá más importante para abordar la lectura de 'Redefine Imposible': ¿Qué es la neurociencia?

JONATHAN BENITO: Aquella rama del saber en la que, desde diferentes puntos de vista, intentamos entender el cerebro. Digo desde diferentes puntos de vista porque nosotros tenemos psicólogos, psiquiatras, neurólogos, biólogos... Yo soy neurobiólogo, por ejemplo. Un grupo de ciencias que intentamos entender el cerebro.

B: ¿Por qué la neurociencia suena como si fuese algo nuevo, que acaba de surgir?

J.B.:En realidad el cerebro se lleva estudiando desde hace muchísimos años. Se ponen de moda ciertos temas en un momento determinado, pero la neurociencia lleva muchas décadas con nosotros. Pero en los últimos 5 años ha dado un vuelco en popularidad.

B: ¿Es porque quizá antes no tenía un mensaje enfocado a la forma de vida como puede tener la psicología?

J.B.:Es posible que sea también una toma de conciencia de que la toma de decisiones en nuestro bienestar, tanto físico como emocional, depende de lo que tenemos en el cerebro. Como digo en el libro: Nosotros somos, hasta cierto punto y salvando patologías, responsables de nuestro bienestar emocional. Hoy en día nos hemos dado cuenta que transformando algunos hábitos y adquiriendo otros podemos modificar nuestros comportamiento y nuestro bienestar emocional. Quizá sea la mayor diferencia.

La neurociencia, la plasticidad cerebral y cómo esta puede mejorar nuestra saluda mentalLa neurociencia, la plasticidad cerebral y cómo esta puede mejorar nuestra saluda mental

B: ¿Qué relación hay entre el propio cerebro y las diferentes emociones? ¿Se produce algún cambio evidente en él en función de lo que siente cada persona?

J.B.:Hay un antes y un después en el momento en el que se asume que las emociones tienen un sustrato físico, un sustrato en cuanto a arquitectura cerebral. Una emoción es la expresión de un estado concreto de neurotransmisores. Son moléculas que sirven para señalizar dentro del cerebro. No se puede generalizar el hecho de asociar un determinado estado de ánimo a un neutrotransmisor en concreto, es mucho más complejo de lo que nos podemos imaginar. A veces se puede oír hablar de que la serotonina es el neurotransmisor de la felicidad. Sí que es cierto que la segregación de serotonina está muy implicada en la felicidad, pero al final las emociones son contextos muy complejos de señalizadores químicos del cerebro.

B: ¿Qué tiene que ver el bienestar emocional con la plasticidad del cerebro?

J.B.:La plasticidad, como hablo en el libro, corresponde a dos cuestiones: la incorporación de nuevas neuronas y la modificación de las que ya existen. En cuanto a la incorporación de las nuevas neuronas, que se produce en una parte del cerebro que se llama hipocampo, es directamente responsable de nuestro bienestar emocional. Si nosotros somos capaces de mantener o incluso potenciar esa neurogénesis -esa incorporación de nuevas neuronas- vamos a potenciar nuestro nivel cognitivo, nuestro nivel de bienestar emocional y potenciar nuestro cerebro.

B: Cuando una persona se encuentra en un estado de tristeza, ansiedad o incluso depresión, ¿qué ocurre en el cerebro y las neuronas?

J.B.:Si esta pregunta me la hubieses hecho hace unos años no te la sabría responder con exactitud, pero hoy en día lo que sí que se sabe es que detrás de un estado de depresión mayor lo que ocurre es una muerte neuronal en el hipocampo. Es decir, una muerte de neuronas. Son unos fenómenos que no estaban asociados. Por ejemplo, los fármacos antidepresivos lo que hacen es evitar esa muerte neuronal e incorporar nuevas. A través de un sistema complejo de recaptación de serotonina lo que hacen es evitar que se mueran más neuronas e incorporar nuevas.

B: Entonces, ¿tener una actitud positiva o negativa afecta también de alguna forma a la plasticidad?

J.B.:Sí, absolutamente. La actitud lo es todo en la vida. Cuando tú tienes una actitud positiva se produce una serie de modificaciones químicas en el cerebro donde hay efectos como el placebo ("producido cuando las expectativas positivas de un paciente desencadenan la liberación de un conjunto de sustancias endógenas que resultan beneficiosas para el organismo") o el efecto Pigmalión ("las expectativas positivas que tenemos o que otros tienen sobre nuestro rendimiento acaban haciendo que este sea mucho mejor"). Lo que cambian es la química e incluso la microarquitectura cerebral. Derivan en una estructura cerebral distinta a la que tiene una persona con una actitud negativa. Ahí ocurre lo contrario. El efecto nocebo (al contrario del placebo, "es cuando las expectativas negativas resultan en sustancias perjudiciales") o el efecto Gólem (al contrario que el Pigmalión, "cuando las expectativas son negativas acaban empeorando nuestro rendimiento") derivan en muerte neuronal dentro del hipocampo, entre otras cosas.

B: El estrés a nivel psicológico es uno de los mayores problemas para quien lo sufre, ¿pero también tiene consecuencias en nuestro cerebro?

J.B.:El estrés a largo plazo lo que genera es la liberación de cortisol y cortisona y en lo que deriva en cosas muy malas como la depresión del sistema inmune. Y al nivel cerebral el estrés crónico genera muerte neuronal en el hipocampo. Deja de producirse la neurogénesis y las neuronas que ya hay empiezan a morirse. Por eso cuando una persona padece mucho estrés sufre pérdidas cognitiva no precisamente pequeñas, estado emocional inestable y puede acabar derivando en problemas psicosomáticos como es la depresión, problemas fisiológicos como enfermedades, etc

B: ¿Como puede ayudar la neurociencia a controlar y reducir el estrés?

J.B.:La soluciones son bastantes sencillas. Erick Kandel decía que un comportamiento o un hábito puede modificar el cerebro igual que hace un fármaco. Modificando determinados hábitos podemos incrementar y potenciar la neurogénesis en el hipocampo. De esto es de lo que trata todo el libro. Por ejemplo, un control de la dieta y cometer determinados nutrientes, dormir bien, mantener las relaciones sociales, el contacto con la naturaleza... Una serie de hábitos que ha demostrado la neurociencia que mejoran la neurogénesis.

B: Hablando de la alimentación, ¿lo que comemos afecta también a nuestro propio cerebro?

J.B.:Que esté demostrado, lo que se sabe es que una restricción calórica, es decir, dejar de comer antes de estar saciado, produce una mayor neurogénesis. Se sabe también que hay asociación directa entre el consumo de Omega-3 y la depresión. Dietas que tiene poco Omega-3 derivan en ella. La ingesta de flavonoides también reduce la inflamación del cerebro y mejora el estado de ánimo; la ingesta de zinc... Luego también todo el tema de la microbiótica. Si comemos alimentos con probióticos también estamos modificando nuestro cerebro, lo cual es también bastante sorprendente.

B: ¿Se puede decir entonces que la neurociencia y la psicología van de la mano?

J.B.:Sí, es que la psicología es una parte de la neurociencia, uno muy importante. Siempre decimos en neurociencia que igual que el riñón hace orina, el cerebro hace mente. Uno puede estudiar el cerebro y la mente, bien desde un punto de vista estructural químico, o bien hacerlo ya desde lo que es mente, lo que es producto. La psicología lo que ha hecho en sí es un abordaje desde el punto de vista del producto final. Cuando surgió no tenía herramientas para hacerlo de otra manera, pero poco a poco se va conjugando ya el estudio de la estructura física con el ese producto de mente.

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