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Las diferencias entre abuso sexual y violación
Las diferencias entre abuso sexual y violación
CONSENTIMIENTO

Las diferencias entre abuso sexual y violación

Aún no tenemos claro como sociedad lo que es la violación y lo que no, y también en el ámbito de la justicia.

María Isabel Baena González

La sentencia que ha sido dictaminada contra cinco de los miembros de La Manada que violaron a una joven durante San Fermín, en el año 2016, ha revolucionado por completo a la población. Y es que, hasta ese momento, se había hablado muy poco de la diferencia jurídica que hay entre violación y agresión sexual. Ha sido tras conocerse que los perpetradores han sido juzgados por abuso sexual y no por violación que la gente ha comenzado a preguntarse cuál era la diferencia real entre estos términos. Son muchas las asociaciones feministas, así como diferentes expertos, que se han quejado por el resultado de la sentencia, alegando que era una violación y no una agresión sexual, y todas estas quejas tenían una base sólida.

Ante las violaciones se cuestiona en exceso el comportamiento de la víctima y no se presta tanta atención a los agresoresAnte las violaciones se cuestiona en exceso el comportamiento de la víctima y no se presta tanta atención a los agresores

¿Qué es una violación? ¿Y una agresión sexual?

Una violación, como tal, se define como "delito que consiste en tener relaciones con una persona sin su consentimiento, o con su consentimiento obtenido mediante la violencia o la amenaza". La violación requiere que haya una penetración, ya sea vaginal, oral o anal; esta penetración no tiene que ser, necesariamente, con unos genitales masculinos, sino que puede haberse dado también con objetos, o con otras partes del cuerpo. La violación no se da meramente porque el hombre en cuestión quiera satisfacer su deseo sexual, sino que suele provenir de una demostración de poder por su parte.

En cuanto a la agresión sexual, o el abuso sexual, no tiene por qué haber penetración y, además, no suele conllevar una violencia física o una amenaza real. La agresión sexual hace más referencia a un atentado "contra la libertad o indemnidad sexual", mas sin ningún tipo de violencia o intimidación para que se produzca este atentado.

¿Cuál es la diferencia real entre una violación y una agresión sexual, entonces? Sobre papel, estaríamos hablando del ejercer o no una determinada violencia. No obstante, ambos son delitos sexuales tipificados y penados por ley, aunque no con la misma pena, y precisamente esta era la queja que tenían las asociaciones feministas y todos aquellos que creían que lo que vivió la chica de los San Fermines no era una agresión sexual, sino una violación. Mas hay diferentes matices en torno a ambas definiciones, que pueden ser considerados mucho más turbios incluso.

El caso de la Manada en los sanfermines ha levantado a todo el país para recordar lo que sí es una violaciónEl caso de la Manada en los sanfermines ha levantado a todo el país para recordar lo que sí es una violación

La diferencia va más allá

El caso de la Manada nos sirve, ahora mismo, como ejemplo gráfico de que la diferencia entre agresión sexual y violación es tan nimia que, en la mayoría de las ocasiones, podría perjudicar a la víctima. La sentencia dicta que "en las concretas circunstancias del caso, no apreciamos que exista intimidación a los efectos de integrar el tipo de agresión sexual. Por el contrario, estimamos que los procesados conformaron de modo voluntario una situación de preeminencia sobre la denunciante, objetivamente apreciable, que les generó una posición privilegiada sobre ella, aprovechando la superioridad así generada, para abusar sexualmente de la denunciante quien de esta forma no prestó su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado por tal situación". De esta forma, aprovecharían la sutil diferencia entre coaccionar a una persona para que dé su consentimiento sin violencia, y obligarla a mantener relaciones sexuales por la fuerza.

Según los magistrados, en este caso no hubo violencia ni intimidación. Mas las distintas asociaciones, así como una inmensa cantidad de expertos, están quejándose porque consideran que la sentencia está lejos de ser justa. Afirman que sí hubo violencia, y que obviamente hubo intimidación, pero esta no es tan notable a nivel físico porque la chica no quiso resistirse para poder escapar con vida de la situación, por miedo a que las represalias si se negaba a mantener relaciones acabaran llevándola a la muerte. Como le pasó a Diana Quer, por ejemplo, que falleció tras ser violada porque ejerció más resistencia de la que su violador quiso permitir. En definitiva, se mide si hay violencia o no en las reacciones de la víctima y no en la propia conducta de los agresores, algo que no tiene mucho sentido.

La queja generalizada con respecto a esta sentencia es que la diferencia que hay entre violación y abuso sexual es demasiado leve, y que es extremadamente complicado dictaminarla con veracidad en un juicio. Ampararse en las heridas que una chica reciba es injusto, sobre todo porque no sabemos si fue amenazada de muerte, o si se usó otro tipo de violencia con ella. Es por eso que muchas personas se están manifestando, pidiendo que se revise la sentencia, para que no suceda esto en los casos que vendrán. Y también tenemos que aprender, como sociedad, qué es una violación y en qué diferentes ámbitos y situaciones tienen lugar.

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