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Ignorancia pluralista: el error de las falsas opiniones mayoritarias
Ignorancia pluralista: el error de las falsas opiniones mayoritarias
TENDENCIA PSICOLÓGICA

Ignorancia pluralista: el error de las falsas opiniones mayoritarias

La ignorancia pluralista es una tendencia psicológica aparece en momentos en los que alguien esta pidiendo auxilio porque no se atreve a decir lo que piensa.

Alicia Rebollo Sánchez

En muchas ocasiones cuando estamos en grupos, tendemos a ocultar nuestras opiniones por miedo a que no sea la opinión mayoritaria. Sin embargo, cuándo hacemos esto podemos acabar cayendo en un error que pueden influir tanto en nuestra vida como en la de los demás. Algunos miembros de tu grupo, al igual que tú pueden estar expresando falsas opiniones por el miedo a desentonar, lo que hace que al final la verdad se vea difusa e incierta. Todo esto es de lo que trata la ignorancia pluralista, una tendencia psicológica que puede aparecer ante opiniones, creencias, comportamientos e incluso momentos delicados en los que alguien pide auxilio.

La ignorancia pluralista también tiene mucha relación con el ofrecimiento a ayudar a alguien que pide socorro, es decir, con el llamado efecto del espectador. En este artículo veremos en profundidad qué es la ignorancia pluralista y cómo se manifiesta en situaciones que van desde lo más cotidiano hasta situaciones eventuales pero peligrosas.

¿Qué es la ignorancia pluralista?

Este término surgió en el año 1931, acuñado por Daniel Katz y Flyod H. Allport como un concepto de la psicología social. Estos autores definieron la ignorancia pluralista como aquella tendencia de las personas a no expresar su postura o punto de vista debido a que esa opinión va en contra de lo que opina la mayoría de las personas y que por lo tanto sería visto ante los demás como un error. Ante una creencia mayoritaria en el grupo, la persona que piensa diferente se siente en minoría lo que hace que no exprese su verdadera opinión.

Muchas personas no creen en el propio valor de sus opinionesMuchas personas no creen en el propio valor de sus opiniones

Muchas personas creen (y es un error) que su opinión es diferente a la del resto, pero en muchas ocasiones lo que ocurre es que los otros miembros del grupo también piensan como ellos, pero tampoco se atreven a expresar su verdadera opinión. Con esto, los autores afirmaron que existe una tendencia en el ser humano a "estar en sintonía" con los demás, y el miedo a no estarlo genera esta ignorancia pluralista.

Efecto del espectador

La ignorancia pluralista también está relacionada con otro fenómeno de la psicología social, llamado el efecto del espectador.

El efecto del espectador es un fenómeno que aparece en las personas que necesitan pedir ayuda de algún tipo: "Cuantos más espectadores hay en una situación que requiere ofrecer de nuestra ayuda, hay una menor probabilidad de ofrecer esa ayuda, y por lo tanto más tiempo transcurre hasta que la persona que la necesita la reciba". Lo que quiere decir esto es que, el efecto del espectador inhibe la respuesta altruista de las personas debido a tres fenómenos entre los que está la ignorancia pluralista:

Tenemos la necesidad de actuar frente a opiniones diferentesTenemos la necesidad de actuar frente a opiniones diferentes
  • La difusión de responsabilidad: Mientras más personas pensamos que pueden estar viendo una situación en la que alguien necesita ayuda, menos necesidad tenemos de actuar, al pensar que ya habrá alguien que lo hará por nosotros.
  • La aprensión ante la evaluación: Miedo a que evalúen nuestra actuación, ya que el resto de los espectadores estarán atentos a lo que hacemos y nos juzgaran si actuamos de forma errónea o no.

Un ejemplo de esto sería cuando vamos en el metro y vemos que están acosando a unas chicas menores. Un hombre mayor puede estar increpándolas, acosándolas o haciéndoles sentir vulnerable, el efecto del espectador, hace pensar que al haber más personas en el metro, alguien acudirá a socorrer a esas chicas, por lo que nosotros actuamos como meros espectadores esperando a que alguien actúe, esto hace que pase más tiempo hasta que la persona reciba ayuda ya que muchas otras personas que van en ese metro tendrán el mismo pensamiento de que será otro el que socorrerá a esas chicas.

Hay que prestar atención y escuchar a las personasHay que prestar atención y escuchar a las personas

Procesos previos a la conducta de ayudar

Para poder entender mejor el ejemplo expuesto anteriormente hay que hablar de ciertas funciones mentales que se nos pasa a las personas por la cabeza y que provoca que no prestemos ayuda a la persona que pide socorro:

  • Prestar atención: Lo primero que hacemos las personas es ver la situación y prestarle atención, debido a que hay algo que está sucediendo y que está mal. A partir de este punto ya se empieza a ejercer la presión del tiempo, es decir, cuando más tiempo estamos observando, más puede empeorar la situación.
  • Ignorancia pluralista: En este punto nos ponemos a pensar si la situación es una verdadera emergencia o si actuar puede provocarnos a nosotros un daño. Al ver que nadie más del metro se entromete en la situación podemos llegar a la conclusión errónea de que no es tan grave lo que estamos presenciando o que es mejor no interferir. En nuestra cabeza esto se traduce a que si nadie está actuando, que yo actúe puede ser un error.
  • Difusión de responsabilidad: Aquí comenzamos a preguntarnos si nosotros como individuos tenemos la responsabilidad de actuar, al ver que nadie más lo hace podemos pensar que no es nuestra responsabilidad socorrer a esas chicas, o que otra persona lo hará por nosotros, por lo tanto, delegamos esa responsabilidad a otro individuo que esté presenciando lo mismo que nosotros. Esto es muy peligroso, especialmente en las situaciones en las que alguien corre un peligro real ya que lo que puede ocurrir es que nadie actúe, ni llamando a la policía ni intentado ayudar, lo que puede acabar en un desafortunado accidente como el ocurrido a Kitty Genovese.
  • Aprensión a la evaluación: En este punto nos preguntamos si podemos realmente ayudar, evaluamos nuestra capacidad física, de negociación y pensamos si esa "pelea" podríamos ganarla en el peor de los casos. Es entonces cuando, aunque suene paradójico, nos entra miedo de ayudar, por ser juzgados por el resto, en el caso de que esa ayuda salga mal, o nos veamos incapaces de solucionar el conflicto.
  • Balance coste-recompensa: Por último, hacemos un balance de la situación y decidimos finalmente si ayudamos a no. Nuestra respuesta estará determinada por la gravedad de la situación, el riesgo al que nos expongamos nosotros, la empatía con la víctima o la cercanía.

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