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Qué hacer si una persona cercana sufre violencia de género
Qué hacer si una persona cercana sufre violencia de género
NI UNA MENOS

Qué hacer si una persona cercana sufre violencia de género

Muchas veces somos testigos de una situación de violencia machista en la pareja, pero no sabemos cómo ayudar a la víctima.

María Isabel Baena González

Uno de los peores momentos de la vida de cualquier persona es enfrentarse a un crimen de violencia de género, o de violencia machista, ya sea de forma primaria (como mujer que la padece) o de forma secundaria (siendo amigo o familiar de una mujer que esté sufriéndolo). Hoy nos vamos a centrar, sobre todo, en cómo sobrellevar una situación de violencia de género viéndolo desde fuera. Y es que pese a que lo más complicado sea, sin lugar a dudas, vivirlo como víctima, también es muy complicado enfrentarse a ello y no saber cómo ayudar a la persona que quieres.

Los crímenes de violencia machista no se limitan a los asesinatos, sino que estos son el resultado final de un maltrato constante y generalizado que sufre una mujer. Violencia de género es también el control, los celos, la posesión, las amenazas verbales y físicas... Porque eso también daña. Todas estas formas de violencia deben cortarse de raíz, y qué mejor que hacerle saber a la víctima que dispone de una mano dispuesta a ayudar siempre que lo necesite. Pero, ¿cómo podemos ayudar a una mujer que está viviendo esta situación?

Es fundamental saber ver la situación

Lo más importante es saber ver y detectar la violencia de género. Normalmente, suele ser muy complicado puesto que tanto la víctima como el agresor lo esconden para evitar las repercusiones que contarlo tendría; ella tiene miedo de que vaya a más, y él no quiere ser juzgado por ello. No obstante, siempre hay algunas pistas que pueden hacernos ver que está pasando algo.

A veces la víctima rechazará tu ayuda o no se atreverá a dar el paso, pero es normalA veces la víctima rechazará tu ayuda o no se atreverá a dar el paso, pero es normal

Si una mujer de tu entorno cambia radicalmente cuando comienza una relación de pareja, esta es sin duda una señal de alarma. Las claves pueden ser confusas: puede que al principio solo empiece a vestirse de una forma más discreta, o deje de salir con sus amigas, o empiece a aislarse poco a poco de su familia. Puede que veas cómo sus redes sociales van cayendo en el olvido, o cómo comienza a hacer comentarios relacionados con "tengo que hablarlo con él antes de decidir", "él no quiere que salga" o cosas por el estilo. Por desgracia, puede no ser tan alarmante. Puede que simplemente comience a desaparecer de tu vida poco a poco y, finalmente, acabes por no saber nada de ella. En ese caso, lo mejor que puedes hacer es preguntar sutilmente qué es lo que le sucede; que ella no note ningún tipo de sospecha ni reproche, sino sana preocupación.

En este punto, pueden suceder dos cosas: puede que ella decida abrirse, o puede que continué sin querer dejarse ayudar. Lo más común es que suceda lo segundo, en cuyo caso no te quedará más remedio que continuar vigilando y esperando. Es importante, muy importante, que no la acuses directamente de nada ni a ella ni a su pareja, puesto que no sabes la situación que podrías estar desencadenando. Pero no la abandones por no dejarse ayudar; mantente a su lado. Recuerda que la violencia machista es un lastre atroz, y que ella es la más perjudicada.

Si decide abrirse, muéstrale todo tu apoyo y comprensión, y háblale de las vías que tiene para salir de ahí. Puede denunciar, puede llamar al 016 y pedir ayuda y, sobre todo, debe acudir a un profesional de la psicología que le ayude a comprender que nada de lo que ha sucedido es culpa suya. Solo así podrá sanarse tanto física como psicológicamente.

¿Y si no se deja ayudar?

Una de las situaciones más complicadas es, sin lugar a dudas, tener que aceptar que una mujer que está sufriendo violencia machista no quiere dejarse ayudar. No es culpa suya: está metida en una relación de abusos y de poder que le hace sentir que nada de lo que ella haga o diga tendrá valor. Es importante hacerle ver todo esto, abrirle los ojos, pero siempre con el mayor tacto posible.

Si no hay lesiones físicas visibles, que tú denuncies en su nombre tendrá poco valor, aunque es recomendable que lo hagas siempre que tengas algún tipo de prueba fehaciente. Puede que ella le defienda, puede que incluso quiera sacarte de su círculo de amistades, pero es importante que trates de luchar por ella, de dialogar, de sacarla de todo eso. De hacerle ver que eso no es amor. Si hay lesiones físicas, debes denunciar sin demorarte ni un segundo, puesto que no sabes en lo que esas lesiones físicas podrían derivar.

Busca asesoramiento en asociaciones de mujeres maltratadas para que te ayudenBusca asesoramiento en asociaciones de mujeres maltratadas para que te ayuden

Hay que señalar que toda esta situación es, en sí, extremadamente compleja. Lo mejor que puedes hacer es contactar con alguna asociación de mujeres maltratadas para que sean ellas las que te aconsejen qué pasos debes seguir; sería buena idea también que trataras de conseguir que desde la asociación hablaran con la mujer que sufre violencia machista, puesto que es mucho más probable que sea capaz de salir de todo eso si se ve realmente apoyada. Además, podrá reflejarse en los testimonios de otras mujeres, verá que no está sola.

Mantén la entereza

Es fundamental que te mantengas fuerte, que le sirvas de apoyo real. Aunque sea complicado no dejarte llevar por el miedo, por la impotencia y por la rabia, recuerda que la que realmente está sufriendo es ella. La que está viendo cómo su vida se deshace por momentos, y la que tendrá que lidiar con todos los recuerdos de esa relación, será ella. Necesitará toda la comprensión posible, que su círculo la reconforte.

Si no te sientes capaz, pide ayuda tú también. Pero jamás te enfrentes cara a cara con su agresor, no porque eso pueda dañarte a ti (que también), sino por las repercusiones que podría tener en la vida de la mujer que está compartiendo su vida con él. Él podría acabar haciendo algo extremo si se ve entre la espada y la pared, y eso es precisamente lo último que queremos. Por tal, ten cuidado y procura andar siempre con pies de plomo.

Ten cuidado, y no desistas. Habla con otras personas de su entorno, intenta averiguar si saben algo más sobre el tema y, sobre todo, cuídala siempre que te sea posible.

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