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Qué hacer si sospechas que tienes depresión
Qué hacer si sospechas que tienes depresión
VIVENCIA

Qué hacer si sospechas que tienes depresión

Así es la vivencia de la depresión a lo largo de diferentes etapas en la vida, y qué podemos hacer si nos encontramos en esa situación.

Andrea Fernández Rodríguez

Como es bien sabido la depresión se trata de un trastorno muy común que supone uno de los problemas de salud de mayor importancia a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de su gran frecuencia en la población general son pocas las personas que llegan a la consulta de un clínico (psicólogo o psiquiatra).

Todos en ocasiones nos sentimos tristes, melancólicos o, como solemos decir, "de bajón". Pero si uno está pensando que se pueda tratar de una depresión tiene que haber unas características que lo diferencien de las emociones que se dan en el día a día. Intentaremos señalar algunas características importantes para facilitar la identificación de este trastorno potencialmente mortal.

¿Qué entendemos por depresión?

A grandes rasgos, la depresión se caracteriza por un sentimiento persistente de tristeza, ansiedad, desesperanza y/o vacío. La forma de pensar de la persona es pesimista de cara al futuro y se tiende a estar focalizado en eventos negativos del pasado. La persona con depresión tiene sentimientos injustificados de culpa, inutilidad e impotencia.

En cuanto a las manifestaciones físicas del síndrome depresivo la persona se encuentra siempre baja de energía o fatigada a pesar de no haber hecho nada durante el día (a menudo pasa mucho tiempo en la cama). Aparecen dolores de cabeza, gastrointestinales o malestar general que no se resuelve cuando se utiliza el tratamiento tradicional.

Sin embargo, las características que, normalmente, son esenciales que definen que un malestar emocional puede identificarse como un trastorno son:

- Que ese malestar se prolonga durante demasiado tiempo.

- Que nuestro estado de ánimo interfiere de forma notable con nuestro día a día.

- La presencia de ideas suicidas o incluso la planificación o intentos de suicidio. Es una señal muy importante que hace imprescindible la necesidad de buscar ayuda.

El tiempo que estemos sufriendo es determinante para pedir ayuda para la depresiónEl tiempo que estemos sufriendo es determinante para pedir ayuda para la depresión

¿Cómo se da en la mujer?

La depresión se da mucho más frecuentemente en mujeres, tanto a nivel de población general como si comprobamos el número de ellas que acuden a consulta con el psicólogo o psiquiatra. Se han encontrado tanto factores biológicos (por ejemplo, hormonales) como socioculturales que influyen en que la balanza se incline hacia este lado.

Si examinamos con cautela el rol social que se atribuye a la mujer es entendible que este trastorno se dé el doble de veces en esta población. El estrés adicional que supone el trabajo a las consabidas responsabilidades del hogar y cuidado de los hijos (que asumen, en la mayoría de los casos, en su totalidad), también el cuidado de ancianos o familiares con algún impedimento en su autonomía, la mayor frecuencia de pobreza, los conflictos relacionados y, sobre todo, el maltrato, las hacen más vulnerables.

¿Cómo se da en el hombre?

Como se comentaba al inicio no toda la población afectada por un trastorno depresivo acude a consulta clínica, pero este se hace más patente en el caso de los hombres. Si bien es cierto que, sobre todo si observamos las terapias de grupo para depresión, desde el inicio de la crisis económica (y quizá también por los cambios sociales en cuanto a los roles de género) ha aumentado considerablemente el número de varones que reciben tratamiento.

A diferencia de las mujeres, en los hombres aparecen mayor número de síntomas físicos (fatiga) y manifiestan más abiertamente signos de irritabilidad o pérdida de interés que aquellos de tristeza o culpa excesiva.

Culturalmente, los hombres no tienden a la expresión emocional de su malestar o preocupaciones lo que les hace más vulnerables al consumo abusivo de alcohol o drogas como vía de escape. Otra característica es, que aunque en las mujeres se da un mayor número de intentos de suicidio, son más los hombres que lo consuman y, normalmente, de forma más violenta.

¿Cómo se da en la vejez?

Es importante señalar desde el inicio que la depresión no es algo inherente al envejecimiento ni tampoco demasiado común. De hecho la frecuencia mayor de la depresión se da en la edad adulta temprana-media.

Esta tendencia a pensar que se trata de algo normal que acontece con la edad puede llevar a que la depresión pase desapercibida. En otras ocasiones puede incluso llegar a confundirse con un inicio de demencia por la presencia de problemas de concentración y memoria marcados.

Esta etapa vital tiene, entre sus factores de riesgo característicos, la mayor frecuencia de enfermedades médicas que muchas veces cursan con dolor crónico o incapacidad que hacen más fácil la aparición de depresión y que a menudo coexisten con ella.

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¿Cómo se da en la infancia y adolescencia?

Hasta hace poco se pensó que la depresión no se daba en estas etapas vitales pero la investigación ha demostrado que no es así. Los niños y adolescentes también pueden sufrir de depresión aunque no se da exactamente de la misma forma que ocurre en los adultos (si bien según el niño es mayor el parecido puede ser mayor).

En lugar de los sentimientos de tristeza y culpa, en los menores es más frecuente que aparezca irritabilidad y mal humor. También puede darse en forma de problemas en la escuela, ser negativos o sentirse incomprendidos. Además, en adolescentes está influida de forma importante por el gran cambio que supone la formación de la identidad y el gran peso que toman las variables sociales.

Si bien en niños y niñas se da por igual, a partir de los 15 años las mujeres tienen el doble de posibilidades que sus congéneres varones de presentar el trastorno.

¿Cómo obtener ayuda?

En la actualidad, existen numerosos tratamientos de la depresión que se pueden dividir groso modo en dos categorías: los tratamientos farmacológicos y los tratamientos psicoterapéuticos.

Ambos tratamientos son diferentes ya que, aunque su objetivo es el mismo (reducir el significativo malestar que experimenta la persona) no lo hacen a través de los mismos métodos.

La principal ventaja del tratamiento farmacológico (siempre prescrito preferiblemente por un psiquiatra) es que tiene más opciones de conseguir una reducción rápida del malestar.

Sin embargo, como se puede traslucir de las breves descripciones de la depresión en cada una de las etapas vitales, esta está muy influida por los factores sociales y situacionales en el que nos encontramos en el momento en el que aparecen los síntomas. Debemos ser conscientes de que el fármaco por sí solo no va a cambiar la situación en la que nos encontramos.

¿Con esto qué se pretende señalar? Pues que la depresión se trata de un trastorno que, como todos los psicológicos, requiere de un sujeto activo que trabaje por salir de ese malestar. Desde esta perspectiva, el trabajo con el psicólogo, aunque más difícil y prolongado, es importante para mantener la mejoría a largo plazo.

En conclusión, si crees la tristeza que sientes se separa mucho de lo que por tu experiencia entra dentro de la normalidad, desde aquí te animamos a buscar ayuda de un profesional. Tanto un psicólogo como un psiquiatra te ayudarán a resolver la duda y, en caso de que se trate de un problema depresivo, te ayudarán a salir de ello.

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